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Mostrando entradas de septiembre, 2010
He buscado entre millares de escritos, creados por los más famosos poetas y escritores, alguno que explicara de forma clara y bella esto que hay entre vos y yo. Pero no, triste y lamentable, todos aquellos que logré encontrar miran esta cosa extraña, enredada y colorida desde el lamento y el dolor, tratan de lo que se perdió, o incluso nunca se tuvo. Por lo que me propuse intentar hallar en mí las palabras correctas para explicar lo que es vivir así entre la desesperación que esto genera y la felicidad. Pero aún así resulta difícil expresar que hay cosas que la luz del sol no iluminan, solo es posible verlas a través del reflejo de la luna en tus ojos. En tus ojos aprendí a ver cosas majestuosas, y por sobre todo, aprendí a verte. Y al verte, observarte y entenderte.
Revolución, trascendencia, cambio. Hacia allí vamos, a no volver jamás. Nos subimos a un tren que nos llevará por un camino sinuoso, pero no importa. Estamos juntos, confiamos en las manos que nos puede sostener si estamos a punto de caer, confío en tus manos, que no me van a dejar caer. Vamos hacia la revolución de nuestras almas, hacia la renovación, hacia el principio de un nuevo modo de vida. Vamos, y por mi parte quisiera no volver. Este tren está casi lleno, pero tengan esperanzas los que deseen participar, siempre hay un lugar más. Los que estén en el camino Bienvenidos al tren. (Sui Generis - Bienvenidos al tren)
Había una vez gente que vivía bajo el mar azul, cantaban canciones de amor mezcladas con algo de rock, cocinaban con colores y sin sal (para que querían más con toda la que tiene el mar). Esta gente era transparente, esta gente se percibía entre sí porque todos tenían la capacidad innata de ver adentro de los demás, y así veían los colores que cada cual era. Cada color algo significaba, y todos eran como el arco iris, si yo hubiera podido vivir ahí, me hubiese encantado poder ver gente de colores.