Vida. Volver llenos de vida. Volver a la vorágine que corre con la alienación como único camino. Tan maravilloso lugar y tan increíble gente. Gente de ahí y gente de acá, que ahí parece aún más linda y más pura. Esos colores tan multicolores, tan intensos, tan verdaderos. Siento, a diferencia de otros viajes, que se abrió una puerta. No se cerró nada, el viaje sigue vivo, el grupo, el lugar, todo late latente en algún lugar. En cambio se abrieron puertas, lugares, personas que no se van a cerrar y que nos van a recibir con la alegría a flor de piel. Gracias a esas personas que fueron más que especiales en este recorrido: Rochi, Dante, Facu, Laulis y Juja. Sin ellos no hubiera sido lo mismo...
Espacios para la reflexión e introspección