No me juzgues. No me odies. Tratá de entenderme. Intentalo. Tal vez, tenga suerte, y la próxima vez sepas comprender el porqué. Tengo miedo. Mucho miedo. ¿De qué? De perder. De retroceder. De la soledad... Y sería mi culpa, únicamente mía, si algo de esto sucediera.
Espacios para la reflexión e introspección