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Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día
juntos, riendo, despeinados.


Julio Cortázar – Después de las fiestas

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Creo que estoy tan poco acostumbrada a ser feliz que mi cabecita se las enrosca para pensar cosas infelices. Soy feliz y más aún si puedo contagiarte y decirte no hay otro momento para sonreír, es ahora .
Cuando no hay mucho para decir, es mejor callar. Pero me es necesario expresar la felicidad que siento. Un día en paz y sin preocupaciones, Gracias.