365 noches pasaron. Cómo cambiaron algunas cosas. Otras siguen igual. Igual de mal, igual de bien. Hace 365 noches, una noche igual a esta tu cuerpo dijo basta. Y nos dejaste con una última sensación: misterio. Tu vida fue un misterio en muchos aspectos para nosotros. Otros los tenemos bastante claros. Pero, en fin, siempre das que hablar. Ojo, con una sonrisa. Es inevitable recordarte con una sonrisa. Eras una persona increíble. Tu vida era una historia única, digna de un libro. Verte en las fotos, en videos, tus palabras. Todo un político, todo un artista, un Dalí. Extraño, por sobre todas las cosas, escucharte. Tus historias, tus opiniones llenas de sabiduría, tus trucos de magia, el estofado, los inventos temporarios para solucionar cosas. El Conde. Imposible olvidarte, imposible no extrañarte. 365 noches frías, oscuras, lluviosas, cálidas. Y hoy, 365 noches después igual que aquella. Fría, lluviosa, nublada. El mundo te recuerda igual.
Espacios para la reflexión e introspección