Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2013

365

365 noches pasaron. Cómo cambiaron algunas cosas. Otras siguen igual. Igual de mal, igual de bien. Hace 365 noches, una noche igual a esta tu cuerpo dijo basta. Y nos dejaste con una última sensación: misterio. Tu vida fue un misterio en muchos aspectos para nosotros. Otros los tenemos bastante claros. Pero, en fin, siempre das que hablar. Ojo, con una sonrisa. Es inevitable recordarte con una sonrisa.  Eras una persona increíble. Tu vida era una historia única, digna de un libro. Verte en las fotos, en videos, tus palabras. Todo un político, todo un artista, un Dalí. Extraño, por sobre todas las cosas, escucharte. Tus historias, tus opiniones llenas de sabiduría, tus trucos de magia, el estofado, los inventos temporarios para solucionar cosas. El Conde. Imposible olvidarte, imposible no extrañarte.  365 noches frías, oscuras, lluviosas, cálidas. Y hoy, 365 noches después igual que aquella. Fría, lluviosa, nublada. El mundo te recuerda igual.

Delirio express de la inconsciencia.

Tiempo al tiempo tengo que esperar. Qué? Esperar qué? No puedo, no tengo tiempo. 10 minutos. Tic, tac, sigue la música, titilan cositas, y de a poco renglón a renglón se va llenando la pantalla con unos delirios que siento que no me pertenecen. O me pertenecen demasiado. Y eso me aterra, que al leerlo, alguien, alguno descubra una verdad dentro de mí que yo no quiero ni conocer ni asumir. Vine hasta acá porque leía y leía y sentía que algo tenía que escribir. Pero qué. Borro todo. Empiezo de vuelta. Sigue siendo muy personal. Mierda, 5 minutos, se termina la música, se termina el tiempo de soledad. Y ahora qué? Escribo algo que no tiene sentido, es como si me estuvieran persiguiendo hacia adentro de la pantalla. Cada vez más. Imagino como es la transacción de mi cerebro a mi dedos presionando unas teclas que transmiten por un cable un código binario que en la pantalla se reproduce con lo que alguna voz,  que puedo jurar no es la mía, dice en mi cabeza. Me aterra pensar en ese camin...