No me quiero olvidar quien soy. No me quiero olvidar de lo importante. La vorágine de la vida cotidiana y de la vida profesional amenazan con consumirme, pasarme por su molde y convertirme en algo que no sé si quiero ser. No me quiero olvidar nunca del amor, de lo que sufrí y de lo que disfruto. No quiero que peligren los mates o las cenas con amigos por parciales ni por trabajos prácticos, ellos siempre siempre tienen que ser lo primero. No quiero faltar a reuniones familiares por reuniones de cátedra. No quiero dejar de pasear a Roma o de jugar con Cosmos por tener que leer. No quiero suspender viajes por concursos o compromisos varios. No quiero dejar de ser quien siempre quise ser. No quiero que nadie ni nada me suprima lo que más amo en el mundo: familia y amigos. Ellos me definen, el amor que les tengo y el amor que me dan son todo lo que tengo. No quiero vivir de recuerdos, quiero vivir de momentos. No quiero dejar de amar ni de sentirme amada, no quiero decirle a mi novio...
Espacios para la reflexión e introspección