Ir al contenido principal

verano, otoño, invierno, primavera y verano

Caminamos por la arena sin cruzar palabra, contacto, miradas.

Llegamos a una roca, nos acomodamos y el viento hizo lo contrario.

Con los pelos volados nadamos en el mar, que nos revolcó con cada ola, hasta dejarnos cara a cara en una orilla.

Nos miramos lo que duró la eternidad y cuando el reloj comenzó a moverse anduvimos descalzos por nuestros pasados.

Nos quemamos y congelamos los pies una y otra vez, hasta que el sol los templó.

Con el otoño cambiamos de papeles. El invierno nos trajo el calor del otro. La primaveracoloreó las miradas, y les dio un tono cuyano.

Hay verano de nuevo, y la arena sirve de cama. El mar aún congela, pero alivia el dolor que causa el sol.

Brillamos con la luz de la Luna para dormir cuando el sol se decide a salir.



Comentarios

  1. Me interesa mucho saber quienes caminaban por aquella arena.

    ResponderEliminar
  2. pero porqué no te vas a cagar Fasola del orto, puto, careta.
    Como si no supieras, gil.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Una mujer

Esta mujer es como todas, aunque ella no lo quiera asumir. Bueno en realidad, qué es ser como todas es medio difícil de explicar. Da igual, mujer, hombre, no sé si hay una cosa que atañe a cada género. Algunos dicen que sí, es más se han escrito libros sobre eso. No es eso lo que interesa. La cuestión es que esta mujer, de la que voy a hablar ahora, cree ser distinta, o eso intenta demostrar. Ella, con todo su intelectualismo, su moralidad, intenta sobreponerse a la mediocridad del mundo, superarla, dejarla atrás. Pero, ¿puede? No. Porque es tan tan tan ilusa que nunca deja de confiar. Siempre cree y tiene esperanzas en que hay personas capaces de salir de esa promiscuidad universal y adaptarse a sus propuestas para un nuevo y mejor mundo. Ella, tan optimista a veces se entusiasma y se maquina a partir de lo más mínimo las posibilidades más grandes de mejoras. Pero no, nunca sucede, y sufre, se lastima, se arrepiente. Y cae, y vuelve a caer una y otra vez. La ves cómo le brillan los o...
Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.