Caminamos por la arena sin cruzar palabra, contacto, miradas.
Llegamos a una roca, nos acomodamos y el viento hizo lo contrario.
Con los pelos volados nadamos en el mar, que nos revolcó con cada ola, hasta dejarnos cara a cara en una orilla.
Nos miramos lo que duró la eternidad y cuando el reloj comenzó a moverse anduvimos descalzos por nuestros pasados.
Nos quemamos y congelamos los pies una y otra vez, hasta que el sol los templó.
Con el otoño cambiamos de papeles. El invierno nos trajo el calor del otro. La primaveracoloreó las miradas, y les dio un tono cuyano.
Hay verano de nuevo, y la arena sirve de cama. El mar aún congela, pero alivia el dolor que causa el sol.
Brillamos con la luz de la Luna para dormir cuando el sol se decide a salir.
Sos una tierna. Muy tierna.
ResponderEliminarMe interesa mucho saber quienes caminaban por aquella arena.
ResponderEliminarpero porqué no te vas a cagar Fasola del orto, puto, careta.
ResponderEliminarComo si no supieras, gil.