Tus manos
¡Qué grandes!
Tan chuecas y tan torpes.
Con artrosis, cansadas de levantar redes,
Y de esperar en cada jornada
Pescar algo más que peces,
Quizás un sueño o un futuro mejor.
Tus manos eran el refugio de las mías.
Se sentían como una casita
Para mis manos, tan pequeñitas.
Te digo que desde que te fuiste
No volvieron a estar tibiecitas,
Como vos siempre decías que las sentías.
Lindisimo.
ResponderEliminarCasi tan bello como la persona que sabés llevar en ese cuerpecito (Era para elogiarte, es hermoso lo que escribiste). Te quiero tanto pequeña!
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