Ir al contenido principal
Una vez leí una frase en un calendario y claramente presté poca atención a quien la había pronunciado. A veces me la acuerdo y trato de ponerla en práctica, pero otras veces la olvido por completo y me encuentro ahogada. No será una maravillosa frase, ni filosófica ni profunda pero linda al fin  y que me transmite ganas de seguir caminando.
¿Sería pertinente tipear aquí la frase? Supongo que tú lector, esperas desde el primer renglón encontrarla en el próximo. Pero como pésima escritora que soy, no voy a cumplir tus deseos Sr. Lector, y te invito a pensar en una frase que te haga sentir como a mi aquella.
Buena suerte y si nada se te ocurre, entonces ahí te la contaré.

Comentarios

  1. Te odio, me intrigaste. Y me dejaste pensando. La primer frase que vino a mi cabeza es la de Gandhi ("Tú debes ser el cambio que deseas ver en el mundo"), que definitivamente cambió mi vida y mis ganas de hacer cosas por la gente se incrementaron notablemente. Gracias por hacerme pensar (no es algo fácil de lograr)

    ResponderEliminar
  2. Yo también te odio, quiero saber la pinche frase. Ahora quisiera saber que es lo que te ahoga, y "cómo lo solucionas".

    ResponderEliminar
  3. Son cosas cíclicas Fasola, no es nada puntual lo que me ahoga, son momentos en los que estoy mal y bla bla bla ,pero no es conducente al testo.
    Cómo lo soluciono? depende, a veces olvidandome y otras buscando lo que me hace bien... vos por ejemplo, laurita, por otro ejemplo...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Una mujer

Esta mujer es como todas, aunque ella no lo quiera asumir. Bueno en realidad, qué es ser como todas es medio difícil de explicar. Da igual, mujer, hombre, no sé si hay una cosa que atañe a cada género. Algunos dicen que sí, es más se han escrito libros sobre eso. No es eso lo que interesa. La cuestión es que esta mujer, de la que voy a hablar ahora, cree ser distinta, o eso intenta demostrar. Ella, con todo su intelectualismo, su moralidad, intenta sobreponerse a la mediocridad del mundo, superarla, dejarla atrás. Pero, ¿puede? No. Porque es tan tan tan ilusa que nunca deja de confiar. Siempre cree y tiene esperanzas en que hay personas capaces de salir de esa promiscuidad universal y adaptarse a sus propuestas para un nuevo y mejor mundo. Ella, tan optimista a veces se entusiasma y se maquina a partir de lo más mínimo las posibilidades más grandes de mejoras. Pero no, nunca sucede, y sufre, se lastima, se arrepiente. Y cae, y vuelve a caer una y otra vez. La ves cómo le brillan los o...
Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.