Ir al contenido principal
Puedo ser bastante horrible persona a veces (la mayoría de las veces) y esta vez no me voy a justificar con que soy así y no lo puedo cambiar, porque sé que puedo.
Pero a vos, a vos y a todos ustedes les digo: no me escuchen, tengo la molesta tendencia de cada tanto entrometerme en la vida de las personas y opinar sobre eso muy cruelmente. Es como si yo misma quisiera alejar a esas personas, porque, en definitiva, es lo único que logro.
Así como a mi me chupa todo un huevo lo que dicen (y a veces no tanto), hagan lo que quieran, lo que les pinte (es contradictorio porque ahora mismo les estoy diciendo que hacer).
En fin, suerte.

Comentarios

  1. Está bien que estoy loca, pero tampoco para decir 9 absurdos...

    ResponderEliminar
  2. Estás loca y muyyy... Pero bueno, lo absurdo es absurdo, cuando uno siquiera sabe lo que escribió todo puede ser posible.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Una mujer

Esta mujer es como todas, aunque ella no lo quiera asumir. Bueno en realidad, qué es ser como todas es medio difícil de explicar. Da igual, mujer, hombre, no sé si hay una cosa que atañe a cada género. Algunos dicen que sí, es más se han escrito libros sobre eso. No es eso lo que interesa. La cuestión es que esta mujer, de la que voy a hablar ahora, cree ser distinta, o eso intenta demostrar. Ella, con todo su intelectualismo, su moralidad, intenta sobreponerse a la mediocridad del mundo, superarla, dejarla atrás. Pero, ¿puede? No. Porque es tan tan tan ilusa que nunca deja de confiar. Siempre cree y tiene esperanzas en que hay personas capaces de salir de esa promiscuidad universal y adaptarse a sus propuestas para un nuevo y mejor mundo. Ella, tan optimista a veces se entusiasma y se maquina a partir de lo más mínimo las posibilidades más grandes de mejoras. Pero no, nunca sucede, y sufre, se lastima, se arrepiente. Y cae, y vuelve a caer una y otra vez. La ves cómo le brillan los o...
Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.