Ir al contenido principal
Hay ciertos momentos en los que es mejor cortar por lo sano (o cortar por lo menos dañado). Para algunos es difícil de entender que cuando una relación se quiebra no se puede volver atrás. Algunos lo intentan, no los juzgo. Pero yo no puedo. Si algo se rompe, mejor tiralo, no intentes arreglarlo. Es una mentira pegarlo, atarlo, está roto, su esencia no existe más. Además cuando hay tantas cosas en el medio, tantas susceptibilidades, recuerdos, rencores... mejor decir adiós, sin desearle el mal a nadie, cada cual tiene derecho a vivir como quiere, siempre y cuando no interfiera en la vida de otro. 
Interesante el último tema... a mi de chica me enseñaron varias cosas pero hay dos que me quedaron grabadas para siempre: tu libertad termina cuando empieza la libertad del otro (es decir: si haces algo que jode a alguien, está mal che!!) y rompe, pincha, paga (sinónimo de no toques nada sin preguntar... y si tocaste e hiciste cagada: hacete cargo). Pero, parece (nomás parece) que a muchas personas esto no se los enseñaron (o se olvidaron) y no me voy a poner en vieja chota a decir que es esta generación, gente bien crecidita que esto no lo entiende, no lo conoce... y se andan haciendo los boludos por ahí.
Hablando de hacerse los boludos, parece que hicieron un curso gratis para muchas personas, porque hay algunos que les sale TAN BIEN, que parecen entrenados...

Comentarios

  1. "Rompe, pincha, paga", es una frase muy tuya, muy de escucharla en tu casa. Coincido contigo hermanita, para que enmendar lo que de una manera u otra se va a volver a romper? Eso no significa no dar segundas oportunidades, sino no remar en un mar de dulce de leche con un escarbadientes. TE QUIERO :) me gusta repetírtelo! (no sé si va con tilde o no)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Una mujer

Esta mujer es como todas, aunque ella no lo quiera asumir. Bueno en realidad, qué es ser como todas es medio difícil de explicar. Da igual, mujer, hombre, no sé si hay una cosa que atañe a cada género. Algunos dicen que sí, es más se han escrito libros sobre eso. No es eso lo que interesa. La cuestión es que esta mujer, de la que voy a hablar ahora, cree ser distinta, o eso intenta demostrar. Ella, con todo su intelectualismo, su moralidad, intenta sobreponerse a la mediocridad del mundo, superarla, dejarla atrás. Pero, ¿puede? No. Porque es tan tan tan ilusa que nunca deja de confiar. Siempre cree y tiene esperanzas en que hay personas capaces de salir de esa promiscuidad universal y adaptarse a sus propuestas para un nuevo y mejor mundo. Ella, tan optimista a veces se entusiasma y se maquina a partir de lo más mínimo las posibilidades más grandes de mejoras. Pero no, nunca sucede, y sufre, se lastima, se arrepiente. Y cae, y vuelve a caer una y otra vez. La ves cómo le brillan los o...
Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.