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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Al origen.

Origen. Todo vuelve al origen. Todo es cíclico. Todo termina igual que como empieza. Origen. Volver hacia el mismo lugar siempre. Caer en la misma vida una y otra vez. Origen. Encontrar dónde todo empieza, para saber, que allí terminará. Destino. Todo termina en el mismo lugar. Todo duele igual. Destino. No importa el camino, todos terminamos igual. Destino. No te preguntes a dónde vas, ya vas a llegar. Camino. Es lo único que queda, entre el origen y el destino. Camino. Es lo único que se puede elegir en la vida. Camino. Todos terminan en el mismo lugar, pero existe la posibilidad de que llegar con una sonrisa. Origen, destino y camino. Tres palabras sin total sentido. Nada vale, porque al final nada queda. Que pena me da saber que al final de ese amor ya no queda nada (Zamba para olvidar)

Un momento de crisis

Cuando se me corren los ejes, cuando se me mueven los objetivos y todo queda al revés. Qué hacer cuando no sé a dónde voy. Qué hacer cuando no tengo idea de cómo avanzar. Días caóticos, días atravesados. Días de crisis que hacen que todo se vuelva gris, perdí el color. ¿A dónde se fue? Quiero correr para alcanzarlo. Necesito un poco de orden, nadie más que yo puede organizarme. No necesito a nadie más que a mi misma. ¿Pero dónde estoy? No adentro mío, de eso estoy segura. ¿Cuál es el lugar en que me siento cómoda? Comienzan a cuestionarse esos lugares que se veían tan seguros y cómodos. Propio de la crisis, cuestionar todo. Me quiero ir, me quiero encontrar, me quiero entender. Me dijeron hoy: "el problema sos vos", cuanta verdad. Mi inseguridad, mis dudas, mis paranoias, mis obsesiones, mis rayes. Me alejo, me encierro, me escondo detrás de todo eso. Pensar de más, si tan solo puediera apagar esas voces en mi cabeza que lo único que hacen es preocuparme más y más. Quiero ...

Hoy, acá.

Así me alcanza. Me completa.  Diferentes y todo, en la oscuridad todo es lo mismo. Es uno. Somos uno. No se necesitan parecidos. No se necesita nada. Nada más que esa necesidad desesperada. Necesidad que no se explica, se entiende en el encuentro. Desesperada pero paciente. Ambivalente. Lugares comunes se transforman, se convierten, se disfrazan. La nada se vuelve comodidad. En cualquier lugar del encuentro, te encuentro.  Me alcanza, me completa. ¿Diferentes dije? En otro lugar, quizás. Hoy, acá, igual de desesperados. Igual de necesitados. Somos uno.

Se vuela, se congela.

Un tiempo que vuela. Otro que se congela. Una mirada indescifrable, que dice mucho más que un poco. Una mirada que me quita el sueño, quiero saber porqué no te entiendo. Un tiempo que vuela hacia atrás, inmediatamente no soy yo o soy más yo que hoy. Me desconozco, o quizás no. Quizás me conozco demasiado. Una puerta se abrió, la atravesé. Una ventana se cerró,  no entró más luz. Un tiempo que se congela, todo está igual, persiste esto que no sé que es. Persiste por sobre todo, o debajo de todo. Siempre latente, siempre despierto. Un sentimiento que me congela en el tiempo.