Ir al contenido principal

Un momento de crisis

Cuando se me corren los ejes, cuando se me mueven los objetivos y todo queda al revés. Qué hacer cuando no sé a dónde voy. Qué hacer cuando no tengo idea de cómo avanzar. Días caóticos, días atravesados. Días de crisis que hacen que todo se vuelva gris, perdí el color. ¿A dónde se fue? Quiero correr para alcanzarlo.
Necesito un poco de orden, nadie más que yo puede organizarme. No necesito a nadie más que a mi misma. ¿Pero dónde estoy? No adentro mío, de eso estoy segura. ¿Cuál es el lugar en que me siento cómoda? Comienzan a cuestionarse esos lugares que se veían tan seguros y cómodos. Propio de la crisis, cuestionar todo. Me quiero ir, me quiero encontrar, me quiero entender.
Me dijeron hoy: "el problema sos vos", cuanta verdad. Mi inseguridad, mis dudas, mis paranoias, mis obsesiones, mis rayes. Me alejo, me encierro, me escondo detrás de todo eso. Pensar de más, si tan solo puediera apagar esas voces en mi cabeza que lo único que hacen es preocuparme más y más.
Quiero llegar a algún lugar, quiero concretar algo ¡no quiero fracasar más! Quiero tantas cosas que no puedo hacer, pero el problema está acá, adentro mío y en ningún otro lugar. Miedo por no dejar de pensar en lo que viene, en vez de estar hoy acá. Es difícil, necesito desconectar. Quiero apagar mi cabeza, relajarme, disfrutar. No vivir a conciencia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mujer

Esta mujer es como todas, aunque ella no lo quiera asumir. Bueno en realidad, qué es ser como todas es medio difícil de explicar. Da igual, mujer, hombre, no sé si hay una cosa que atañe a cada género. Algunos dicen que sí, es más se han escrito libros sobre eso. No es eso lo que interesa. La cuestión es que esta mujer, de la que voy a hablar ahora, cree ser distinta, o eso intenta demostrar. Ella, con todo su intelectualismo, su moralidad, intenta sobreponerse a la mediocridad del mundo, superarla, dejarla atrás. Pero, ¿puede? No. Porque es tan tan tan ilusa que nunca deja de confiar. Siempre cree y tiene esperanzas en que hay personas capaces de salir de esa promiscuidad universal y adaptarse a sus propuestas para un nuevo y mejor mundo. Ella, tan optimista a veces se entusiasma y se maquina a partir de lo más mínimo las posibilidades más grandes de mejoras. Pero no, nunca sucede, y sufre, se lastima, se arrepiente. Y cae, y vuelve a caer una y otra vez. La ves cómo le brillan los o...
Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.