Ir al contenido principal

A quien corresponda

Hay días, hay momentos. Algunos buenos, otros más o menos. Hoy, ahora, es uno de esos en los que pienso que pasó. Trato de armar la cadena de hechos y me pierdo en alguna parte. Quiero entender porqué estamos así ahora, o más bien, porqué vos estas así ahora. Ya aprendí que mis sensaciones no son paranoia, aprendí a confiar un poco más en mí y menos en los demás.
Hoy es uno de esos días en los que la necesidad de hacer algo me tara y me deja en stan by por un rato. No puedo estudiar, no puedo concentrarme. No sé hacía donde ir. No quiero invadirte ni quiero presionarte, pero sinceramente, dejando las humildades de lado por un rato, merezco un poco más. Hoy estas del otro lado, no porque sea una guerra o un juego, sino porque vos lo armaste así en tu cabeza.
Reconozco mis errores, reconozco haber hecho cosas mal, como todos por supuesto. Me he equivocado y mucho, siempre en mi obstinación mezclada con un poco de orgullo y soberbia... También he hecho muchas cosas bien, y cuando tenía que estar ahí, estuve. Puedo jactarme de ser una buena compañera, como dirían algunos conocidos, si es necesario me pongo el equipo al hombro. Y lo hice, con vos y con unos cuantos más.
Para seguir en términos futbolísticos, un día me lesioné, mucho, tanto que creí que nunca más iba a poder jugar. Y lo que más necesitaba era al equipo ahí dandome fuerza. Siempre uno espera lo mejor de los titulares, pero la sorpresa la dio la reserva. Esas personas que estan pero no, que conforman la nebulosa de algo más que conocidos, y un día se convierten en amigos para siempre.Gracias a ellos.
Los titulares, mis titulares, me fallaron. Casi me recuperé y quiero volver a entrenar fuerte con ellos, pero siguen sin aparecer.
A veces hay que resignarse y cambiar de deporte. Eso pienso algunos días. Hoy pienso, ahora pienso, que voy a descifrar esto. Sí voy a cerrar un capítulo quiero leerlo hasta el final, no voy a dejar que otros escriban el final por mí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mujer

Esta mujer es como todas, aunque ella no lo quiera asumir. Bueno en realidad, qué es ser como todas es medio difícil de explicar. Da igual, mujer, hombre, no sé si hay una cosa que atañe a cada género. Algunos dicen que sí, es más se han escrito libros sobre eso. No es eso lo que interesa. La cuestión es que esta mujer, de la que voy a hablar ahora, cree ser distinta, o eso intenta demostrar. Ella, con todo su intelectualismo, su moralidad, intenta sobreponerse a la mediocridad del mundo, superarla, dejarla atrás. Pero, ¿puede? No. Porque es tan tan tan ilusa que nunca deja de confiar. Siempre cree y tiene esperanzas en que hay personas capaces de salir de esa promiscuidad universal y adaptarse a sus propuestas para un nuevo y mejor mundo. Ella, tan optimista a veces se entusiasma y se maquina a partir de lo más mínimo las posibilidades más grandes de mejoras. Pero no, nunca sucede, y sufre, se lastima, se arrepiente. Y cae, y vuelve a caer una y otra vez. La ves cómo le brillan los o...
Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.