Ir al contenido principal
Qué es? Me quedo pensando en  qué es lo que siento. Me cuesta darle un nombre o un sentido a las sensaciones que se me entrecruzan. Por un lado siento mi insatisfacción constante conmigo misma y con los demás. Nunca nada me alcanza ni nunca nada me es suficiente. Juzgo, una y otra vez cada palabra y cada acción.
También me enoja y me angustia la distancia, distancias que siento que no puedo saltar. Intento acercarme pero ya no soy una prioridad. Y así me encierro, y me alejo sin quererlo. No entiendo bien que es lo que pasa. Están ahí, todos están ahí. Pero yo no puedo, simplemente no puedo relajarme y saber que están ahí y siguen ahí. Necesito el contacto más cotidiano para tener la certeza. Es mi inseguridad? Creer en lo que no veo, o no puedo asir, eso nunca me salió. Siempre necesité acciones concretas, palpables.
Y más todo, la inacción. Mi propia inacción cotidiana. Siempre pensando y pensando, discutiendo, debatiendo, proponiendo. Pero cuando haciendo? Siento que hace años que no hago nada. Que no hago nada que tenga importancia para otros más que para mí.

Hay un tiempo en el que todo está
Hay otros en los que el piso es mucho más irregular
Supongo que es así
Con Altibajos
O no.
Es así?
Alguien me sabe decir
Yo no sé cómo tiene que ser

Sólo conozco está forma de ir y venir

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una mujer

Esta mujer es como todas, aunque ella no lo quiera asumir. Bueno en realidad, qué es ser como todas es medio difícil de explicar. Da igual, mujer, hombre, no sé si hay una cosa que atañe a cada género. Algunos dicen que sí, es más se han escrito libros sobre eso. No es eso lo que interesa. La cuestión es que esta mujer, de la que voy a hablar ahora, cree ser distinta, o eso intenta demostrar. Ella, con todo su intelectualismo, su moralidad, intenta sobreponerse a la mediocridad del mundo, superarla, dejarla atrás. Pero, ¿puede? No. Porque es tan tan tan ilusa que nunca deja de confiar. Siempre cree y tiene esperanzas en que hay personas capaces de salir de esa promiscuidad universal y adaptarse a sus propuestas para un nuevo y mejor mundo. Ella, tan optimista a veces se entusiasma y se maquina a partir de lo más mínimo las posibilidades más grandes de mejoras. Pero no, nunca sucede, y sufre, se lastima, se arrepiente. Y cae, y vuelve a caer una y otra vez. La ves cómo le brillan los o...
Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.