Pequeños escritos del día a día. Vivía replanteándose su vida, insignificante para el mundo, pero para ella digna de ser cambiada a cada mes. Capaz porque le gustan mucho los cambios pasaban esas cosas, cambiando los muebles de lugar, la forma de escribir, la forma de ver el mundo, y sobre todo de relacionarse. Será porque odiaba ser tan cambiante que cada vez que surgía un planteo existencial el primer punto de cambio era dejar de cambiar tanto. Pero un día reflexionando decidió seguir cambiando para no perder la costumbres, y así mantenerse igual cambiando siempre. Si al fin y al cabo así era y cambiar no era la solución. Ama gritarle al cielo sus penas, va por la vida sabiendo que es suya, habla con el don de confundir. Voy a dejar que me guíes, hoy te permito llevarme al sol, solo si mañana vamos a la luna. Es un alma profunda como el mar, su mente tiene una velocidad anormal, y su sonrisa hace del mundo un lugar mejor. Quiero dejarte entrar, guiame con los ojos cerrados, yo ma...