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No digas nada, una palabra puede quebrar la imagen.
Imagen eterna, compuesta por mil imágenes de un momento,
guardadas para siempre en el inconsciente.
Un momento único, en un lugar sin tiempo ni sombras.
Un lugar en el que solo existe la luna, iluminada por un sol interior,
donde siempre es noche de verano en una ciudad con mar de intenciones y acciones, pero sin palabras.
Te repito, no digas nada.


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Sólo un domingo más de mayo. Sólo una mañana de lluvia y viento. Sólo un llanto, de gato.                        de humano. Sólo una habitación de hospital casi vacía. Sólo un almuerzo abundante. Sólo una siesta reconfortante. Sólo yo vestida de gris. Sólo vos mirándome desde lo alto sin poder alcanzarme. Solos. Vos y yo.           Nosotros.