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No me acuerdo bien, pero admito que no me esfuerzo en recordar. Llegaste, y sin decir nada me entregué, declarándome culpable de todo cargo.
Culpable de mirarte? Sí.
Culpable de esperarte? Sí.
Culpable de desearte? Sí.
Culpable de quererte? Sí.

Como falla mi memoria, tampoco recuerdo si alguna vez te declaraste culpable...
Culpable de qué te preguntarás...
De ser el Ladrón de mi Cerebro.

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Creo que estoy tan poco acostumbrada a ser feliz que mi cabecita se las enrosca para pensar cosas infelices. Soy feliz y más aún si puedo contagiarte y decirte no hay otro momento para sonreír, es ahora .
Cuando no hay mucho para decir, es mejor callar. Pero me es necesario expresar la felicidad que siento. Un día en paz y sin preocupaciones, Gracias.