No me acuerdo bien, pero admito que no me esfuerzo en recordar. Llegaste, y sin decir nada me entregué, declarándome culpable de todo cargo.
Culpable de mirarte? Sí.
Culpable de esperarte? Sí.
Culpable de desearte? Sí.
Culpable de quererte? Sí.
Como falla mi memoria, tampoco recuerdo si alguna vez te declaraste culpable...
Culpable de qué te preguntarás...
De ser el Ladrón de mi Cerebro.
Comentarios
Publicar un comentario