Cae la gota en este vaso que se rebalso hace un tiempo.
Cae, y otra la sigue. Pero claro, nadie ve que rebalsó...
Cuando empiece a flotar y quede a la deriva de las gotas hechas agua, lo notarán?
Caen una tras otra constantes, invariables, inalterables.
El peso del vaso, que se convierte con cada gota en un jarra va sobre mi tan adherido como la piel misma.
Llegará el día en que el cristal se romperá, y quizás el ruido les haga notar que me desprendí de esa jarra, y sus gotas ya no influyen sobre mi, ya no tienen poder sobre mi.
Lindo texto, a pesar de que trate sobre un gran problema. Palabras sabia.
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