Que difícil fue creer cuando no tenía en qué.
Pero hoy creo en los cambios, sólo porque los veo.
Los veo, los vivo, los disfruto.
Hoy en mi algo cambió, porque cambió en mi al rededor.
Sólo era cuestión de tiempo, nunca tuve mucha paciencia.
Siento paz conmigo misma y felicidad.
Una felicidad tranquila, no de euforia, sino de calma.
Ojalá el tiempo me demuestre que me equivoqué cuando no confié en los responsables de los cambios, ya de a poco me lo puso sobre la mesa.
¡Qué lindo lo que escribe, señorita! La quiero tanto, pero tanto..
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